Tras décadas de conflictos armados recurrentes, la ayuda humanitaria de emergencia es vital para millones de somalíes. Esta asistencia salva vidas y es esencial, pero no puede reconstruir lo que el conflicto destruye: medios de subsistencia, viviendas y estabilidad económica. Sin alternativas a largo plazo, las familias quedan atrapadas en un ciclo de dependencia. Sobreviven, pero no pueden recuperarse ni encontrar un camino hacia su autonomidad.

Por eso, nuestro trabajo trasciende la respuesta de emergencia. Además de proporcionar asistencia para satisfacer necesidades inmediatas, implementamos diversos programas de medios de subsistencia que ayudan a las familias a reactivar sus actividades comerciales, generar ingresos estables y recuperar su independencia. El apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) en Somalia para la recuperación de medios de subsistencia incluye subsidios comerciales, embarcaciones de pesca para comunidades costeras, semillas de alta calidad para agricultores y, más recientemente, cinco cabras por familia.

Con la orden de evacuación emitida hace más de un año, Jowhara Ismail tuvo que abandonar su tienda de té, su hogar y la vida que había construido para sus ocho hijos. Su existencia se sumió en la incertidumbre: huyó de Tisjic, un poblado peligrosamente cerca de la línea del frente de Cal Miskaad, hacia las polvorientas llanuras de Waciye, en la región de Bari, en busca de seguridad.
La familia de Jowhara fue una de las 300 que huyeron de sus hogares tras estallar los enfrentamientos en Cal Miskaad. Jowhara recibió cinco cabras para comenzar a criar ganado.
“Cuando se reproducen, vendo una para alimentar a mis hijos”, explica.
Esta ayuda forma parte de una iniciativa que distribuyó 1.500 cabras entre familias desplazadas por el conflicto armado en Waciye y Kalabayr, región de Bari. Además, el CICR capacita a trabajadores comunitarios en salud animal en todo el país para mantener el ganado sano y productivo.

Fadumo Mohamud tiene 60 años de vida y 40 como comerciante, y ha vivido varias veces la experiencia de reconstruir su vida tras una crisis. Es madre soltera con siete hijos y hace todo lo posible con los escasos recursos que tiene para mantener no solo a sus hijos, sino también a sus nietos. A su edad, la mayoría de las personas reducirían su ritmo, pero Fadumo no se rinde.
El año pasado, su puesto de hortalizas en el mercado de Ansalooti, en Mogadiscio, estuvo a punto de cerrar. Entonces recibió un subsidio de 500 dólares que le permitió reabastecerse.
“Del dinero que recibí, no gasté ni un centavo en otra cosa”, afirma con orgullo. “Invertí todo en mi negocio”.
El CICR continúa apoyando a hogares liderados por mujeres, como el de Fadumo, en diferentes mercados de Somalia. En 2025, más de 1.000 familias afectadas por el conflicto armado recibieron subvenciones en efectivo para reabrir o expandir sus pequeños negocios.

Buruc, Bari. Aquí no hay caminos, solo el mar y pequeñas embarcaciones que conectan a la comunidad pesquera con el mundo exterior. Ali Osman preside la cooperativa de pesca Ambar, con 52 miembros. El mar es la principal fuente de recursos para la mayoría de las familias.
Casi la mitad de los residentes del pueblo son personas desplazadas por hostilidades en el norte del país, que han aumentado desde principios de año. En 2022, la cooperativa recibió apoyo con embarcaciones, motores, equipos de pesca y refrigeradores para conservar el pescado del día.
El CICR ha apoyado a las comunidades pesqueras de la costa somalí desde Jubaland hasta Galmudug, pasando por Mogadiscio. Recientemente, 50 residentes de Shangani, región de Banadir, recibieron ayuda en efectivo para comprar refrigeradores, molinillos, hornillos portátiles, formación comercial y otras herramientas para expandir sus actividades pesqueras.

Somalia central es una vasta zona de tierras verdes y fértiles donde viven cientos de agricultores. En el pueblo de Baarey, Jowhar, reside Yussuf Hussein, de 48 años y casi treinta de experiencia agrícola. Yussuf es parte de una de las tres cooperativas agrícolas de la zona, integrada por 250 agricultores de Jowhar y Beletweyne.
Cuando lo visitamos en agosto de 2025, estaba celebrando un año excepcional. Un clima favorable y semillas de alta calidad produjeron casi el doble de una cosecha normal de maíz. Esto le permitió alimentar bien a su familia y vender el excedente en el mercado.
El CICR respalda estas tres cooperativas de Somalia central con formación para producir semillas de alta calidad y comprando el 50% de sus cosechas, que se devuelven a los agricultores para las siguientes temporadas de siembra.

Nuestro apoyo en 2025
Iniciativas microeconómicas: se otorgaron subsidios comerciales a 1.093 personas afectadas para reabrir o impulsar sus negocios.
Reemplazo de activos: se entregaron cinco cabras por familia a 300 familias del norte (se distribuyeron 1.500 cabras en total).
Pesca: se brindó formación y equipos para 100 personas.
Apicultura: 100 personas recibieron asistencia.
Trabajadores comunitarios en salud animal: se capacitó a 159 trabajadores para proporcionar servicios veterinarios de calidad.
Cooperativas agrícolas: 3 cooperativas de Beletweyne y Jowhar recibieron apoyo. En total, estas cooperativas asisten a 250 agricultores.
Se distribuyó forraje entre 47 familias para alimentar a sus animales.